Es un espacio para mí, un espacio para compartir...En este espacio estan mis ideas, pensamientos y vivencias, es como un diario, como el diario de un Loco
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Miércoles, 08 de febrero de 2006
“Golpeó una vez mas el suelo como exigiendo, como exigiendo nuevamente una respuesta, un maldito porque que no llegaba, y quizás…Nunca llegaría. Alzó su rostro al cielo gris, desafiante, como si pudiera retar al mismo Dios, pero el cielo estaba cubierto por las nubes, lo sabía por el frío que sentía, lo sabía por la suave lluvia que mojaba su cara y que se confundía con las lágrimas que bajaban por sus mejillas. El olor húmedo de la tierra llegaba limpio a sus sentidos, tal cual como le llegaba el suave olor de él al despertar en las mañanas, siempre al lado de ella, siempre abrazado a ella, pero ése olor ya no estaba mas y lo sabía, su olor ya no estaría con ella cada mañana, ya no lo sentiría mas junto a ella mezclado con el sudor de su cuerpo en cada noche de amor interminable, su olor nunca podría traspasar la tierra, aunque fuera sólo una vez mas. Entonces el dolor la abrazó nuevamente por su espalda, ése dolor y ésa desolación que desde que él muriera se había convertido en su nuevo compañero, en su nuevo esposo, sabía que estaría ahí siempre, hasta que la muerte los separe, así es la vida, irónica, porque el dolor es el único que sólo te abandona hasta que tu muerte los separa. Aún recordaba esa mañana tibia de Diciembre, había despertado con su cabeza apoyada en su pecho como muchas otras mañanas, con una sonrisa tierna y con la misma mirada que la llenaba de paz cada vez que comenzaba un nuevo día. –¿Sabes amor? Nunca podría dejarte, ¿lo sabes cierto?- Ella asintió. –Cuando nos casamos prometí amarte hasta que la muerte nos separe, hoy quiero hacerte una nueva promesa, Andrea, voy a amarte aún cuando la muerte me lleve, aún estando en el cielo y desde ahí te cuidaré siempre, cada noche, cada mañana, aún cuando ya mi cuerpo no esté mas, estaré aquí contigo, en cada despertar, cuidando tus sueños, en cada paso que des, yo nunca te dejaré, yo nunca te olvidaré. Ése recuerdo llegaba cada vez que iba a visitarlo, confiaba en él, confiaba en su promesa, ¡pero era tan difícil!, simplemente no estaba, lo sabía y ése sentimiento la abordaba en cada noche, en cada fría mañana, en cada paso que daba.. –¡Donde mierda estás cuando te necesito, prometiste estar siempre conmigo y me siento sola!...No sabes cuanto te necesito aquí conmigo amor.- su pálido rostro tocó el húmedo suelo una vez mas, como tratando de sentir la tibieza de su rostro, sólo una vez más, pero no había mas que tierra. Algunas veces creía sentirlo con ella, cada vez que el dolor la cubría y cuando ya veía que no había salida, entonces una extraña paz la llenaba, una vaga esperanza de volver a estar juntos, de que Joaquín cumplía su promesa y estaba ahí, y sólo por algunos pequeños eternos segundos podía sentirse en paz, sin embargo, no bastaba, era sólo sus recuerdos y nada más, ella necesitaba algo más que sólo sus recuerdos, lo necesitaba a él.
Alzó sus ojos al cielo nuevamente, ya sin lágrimas, ya sin lluvia, ya sin altivez, como comprendiendo nuevamente, como tratando de creer en su promesa, de creer que quizás sí estaba con él y que algún día podrían por fin estar juntos de nuevo como antes, quizás había comprendido finalmente o simplemente estaba rendida a la idea de aquella esperanza efímera. Entonces depositó el ramo de rosas rojas sobre su placa, tal como lo había hecho cada día, tal como lo había hecho cada 21 de marzo, tal como lo venía haciendo hace ya 5 años. Se levantó del suelo y caminó a su auto, el mismo Ford Taurus 95’ en el cual él le había declarado su amor por primera vez y se marchó… Entonces, una suave brisa de otoño recorrió el lugar y una pequeña gota cayó al suelo del cementerio ya desierto, una gota que no era de lluvia sino de una lágrima, una lágrima de un llanto amargo, por que él estaba ahí y no podía consolarla como había jurado.”
Alguien dijo una vez, “la muerte siempre nos sonríe, a nosotros sólo nos falta devolverle la sonrisa”. Es quizás la única certeza que tenemos, no sabemos que rumbo tendrá nuestras vidas y que buenas nuevas traerá el día siguiente, la única cosa que sabemos es que moriremos algún día.
Pero la muerte es engañosamente seductora, algunos la desean y otros la rehuyen, más de alguno dirá estar preparado para morir, sin embargo, nunca lo estamos, pero siempre sabemos de ella. Porque la muerte es tan definitiva para quien ama de verdad, que no hay palabras de consuelo que curen el dolor de la partida de quien ya no estará nunca mas contigo, porque siempre faltó tiempo para decirle tantas cosas que nunca dijo, por miedo, por inseguridad o quizás por simple omisión, omisión que ahora te cobra la palabra y te tortura cada día, ahora que ya no hay mas remedio.
Es por esto que nunca hay que dejar de hacer las cosas que te dice el corazón, las cosas que tu mente y tu alma te dictan ejecutar, nunca dejar de luchar por esa persona que realmente amas, por esa caricia a tu madre, por ese beso que nunca te atreviste a dar, por esa batalla que nunca te atreviste a hacer, porque cuando la muerte llega, ya es demasiado tarde para ti.
Por: Haomaru | General | Comentarios (1) | Referencias (0)
Valentina | 08-02-2006 16:18:34