Laburo España: 250.000 ofertas de empleo

Diario de un loco

Acerca de

Es un espacio para mí, un espacio para compartir...En este espacio estan mis ideas, pensamientos y vivencias, es como un diario, como el diario de un Loco

Búsqueda

Categorías

Sindicación

Añadir a Feedness
RDF XML ATOM

Créditos

Diseñado por Studio.st
Online gracias a Bitacoras.com

Jueves, 04 de enero de 2007

Fe...

... Nadie supo que fue lo que dijo dentro de aquel lugar las únicas palabras que salían de su boca cuando fue sacado por la Guardia Suiza era “¡Tu sabes que todo esto es mentira!”

3500 pesos, vaya fue un buen día, gracias Dios. Matías tomó las monedas y las guardó en su viejo morral, cuando se levantaba vio frente a él a un joven vestido de impecable terno negro y camisa blanca Versace.

- Don Matías, me gustaría conversar con usted por favor.

El anciano lo miro a los ojos durante un instante, todo su cuerpo se puso como en alerta… No, no era quien esperaba y sus cansadas facciones volvieron a relajarse.

Fabián había pasado toda su juventud en una búsqueda y sabía que en ésa búsqueda se pasaría toda la vida, sin embargo, aquel anciano tenía mucho más encima de lo que aparentaba y una de ésas búsquedas era hablar con él.

Matías desde muy joven sintió lo que él decía era “el llamado de Dios”, él también tenía su búsqueda, la búsqueda de Dios, una búsqueda por la Verdad. Pertenecía a una familia tradicional y de la alta sociedad penquista, por lo tanto cuando les contó a sus padres su deseo de “Seguir a Dios”, fue motivo de gran alegría para ellos. El tiempo transcurrió rápido para él, partió a seminario, lo terminó con grandes reconocimientos, su vocación estaba íntimamente ligada al estudio, al Conocer a Dios. Su buen carácter, inteligencia ágil y su avidez por aprender y estudiar lo hizo escalar rápidamente en la jerarquía de la Iglesia, pronto sus méritos lo llevarían a su meta final, El Vaticano.

Cada libro que estudiaba, cada antiguo manuscrito que leía les traía muchas repuestas, pero a la vez muchas mas preguntas, pronto éstas preguntas comenzaron a incomodar a sus superiores, las respuestas que les entregaban no eran suficiente y mas parecían intentar detener su búsqueda, pero no, no había llegado tan lejos para detenerse con un simple “Son misterios de Dios padre”.

Con el tiempo las respuestas y preguntas llegaban como un torbellino a su mente, las ideas y conocimientos adquiridos durante años y largas horas de estudio poco a poco se comenzaban a entrelazar y tomar forma, como si una mano divina fuera ordenando las ideas. El tiempo se mezclaba entre oración y libros y a medida que avanzaban los días todo comenzó a ser mucho mas claro para él.

Matías estaba en su celda una tibia noche de viernes, el habitual alto de libros de su escritorio se encontraba desplazado y relegado a una esquina, en su lugar había dos manuscritos antiguos, conseguido por su viejo amigo Giorgio Abramo, quien había sido su único amigo y el único que había dado respuesta a alguna de sus miles de preguntas sin que le pidiera antes de que terminara de expresarla que se retirara de su oficina. Poco a poco el sueño comenzó a abrazar al ya anciano sacerdote.

La enfermera se sobresaltó de su silla al ver el rápido despertar de Matías, éste se comenzó a vestir rápidamente contraviniendo a toda recomendación de la asustada mujer que no entendía la súbita mejoría que parecía tener su paciente. Se vistió y salió de inmediato del Hospital Bambino Gesú sin prestar atención a médicos y enfermeras sobre su débil estado de salud, sabía donde debía ir y con quien hablar, alguien le debía una explicación por todo lo que había descubierto, por aquello que le había sido “revelado”.
Cruzó rápidamente la plaza de Santa Marta, su destino…El Aula Pablo VI. Cuando las puertas se cerraron tras de él, el tiempo pareció detenerse y el silencio se cerró sobre el gran salón. Pronto se escucharon las voces eran cada vez mas altas y la voz de Matías, que era siempre conciliadora y pacífica, repercutía poderosa sobre la bóveda... Nadie supo que fue lo que dijo dentro de aquel lugar las únicas palabras que salían de su boca cuando fue sacado por la Guardia Suiza era “¡Tu sabes que todo esto es mentira!”

La iglesia no está dispuesta a preguntas incisivas y herejes, la respuesta no se hizo esperar, tanto el incidente como las palabras del Padre Matías pronto fueron acalladas por la poderosa maquinaria eclesiástica, la excomunión llegó mas rápido de lo normal, al poco tiempo fue devuelto a su ciudad natal, sin dinero, sin títulos y sin nada mas que su conocimiento. Matías no cabía en sí y no importó cuanto pudo decir o comprobar, eso era herejía para la iglesia, él sería erradicado.

Lo suyo fue un autoexilio, las palabras de los cardenales fueron precisas antes de que lo enviaran de vuelta a su país. Nunca volvió a su familia, ni a su casa ni a sus amigos, vagó de una ciudad en otra durmiendo donde la noche lo encontrara, viviendo de lo que podía pedir en la plaza de cada ciudad y conversando con quien lo quisiera escuchar. Nunca recibió ayuda alguna...Ya estaba viejo, cansado y pobre cuando volvió a su Concepción y a su vieja casa, abandonada y vacía.

Fabián entró a la sala principal de la sala escoltado por su particular anfitrión, la conversación se extendió por largas horas los cigarrillos y el buen vino acompañó la larga conversación. Las primeras luces del día se asomaron por el largo ventanal traspasando las pesadas cortinas raídas por el tiempo, Fabián se levantó satisfecho después de la charla. – Gracias Don Matías, ahora entiendo… tome esto, no como un regalo sino como una compensación. Se estrecharon las manos y nuevamente la mirada fija entre ambos, como si ésos grandes ojos café, cansados por el tiempo, pero con un nuevo brillo, como si ésa conversación lo hubiese revivido al menos por ésa noche, terminase de transmitir todo cuanto sabía. Matías dejó un documento sobre la mesa y se retiró del lugar.

- ¿Desea leer el diario señor?, dijo la azafata sonriendo, Fabián tomó uno del pequeño carrito.

Sus ojos se entristecieron al leer el titular: “Conocido Anciano Indigente es encontrado muerto”. Miró por la ventanilla del avión y luego miró nuevamente el diario. – Gracias por todo Don Matías, Dios te Guarde.

A lo largo de la historia muchos se alzan diciendo “nosotros tenemos la verdad”, “nosotros somos la iglesia verdadera”, Católicos, evangélicos, islámicos, protestantes... Todos se adjudican ser conocedores de la verdad, ser los revelados de Dios y en nombre de Dios han liberado guerras, se han enriquecidos y declarado “guerras santas” todo en nombre de Dios. No me impresiona que muchas personas se declaren ateas, agnósticas o de frentón anti cristianas por todas éstas cosas, ¿Pero es Dios quien tiene la culpa?, ¿es realmente Dios quien inculca en los hombres la ambición que los hace enriquecerse a costa de la Fe?, ¿O son los hombres los que cobardemente disfrazan su ambición en nombre de Dios?. Es bueno de repente preguntarse y tratar de buscar la verdad, no tu verdad o mi verdad o la verdad de una religión, sino que La Verdad. Es ésta la clave.

Por: Haomaru | General | Comentarios (2) | Referencias (0)

Comentarios

Eso es muy cierto, todos tienen el conocimiento, y olvidan porque están ahí.
Me gusta, quizá lo encuentro demasiado extenso para mí, pero esta bien desarrollado.
Buena trama.
Perfecta ortografía

hao te quiero :*
shau

Bárbara | 05-01-2007 05:09:24

bueno a decir verdad nu7nca habia entrado a tu blog, pero esta bastante bueno y lo de filosofo mi amigo se lo tomo bastante en serio por lo que veo, me pregunto como seria el mundo si las masas no aceptaran solo lo que se les dice y tuvieran el poder y la inteligencia para cuestionar las cosas un poco....y no solo agachar la cabeza... quien sabe ...

como siempre la verdad es un termino relativo algo difuso y hasta vago, porque todos tienen una verdad , ahora cual es la que debemos aceptar????
la tuya , la mia o la de la mayoria?????

nos vemos amigo hao

zeta | 28-04-2007 16:59:14

Comentar


Recordar datos