<?xml version="1.0" encoding="ISO-8859-1" ?>
<rdf:RDF
	xmlns="http://purl.org/rss/1.0/"
	xmlns:rdf="http://www.w3.org/1999/02/22-rdf-syntax-ns#"
	xmlns:dc="http://purl.org/dc/elements/1.1/"
	xmlns:sy="http://purl.org/rss/1.0/modules/syndication/"
	xmlns:admin="http://webns.net/mvcb/"
	xmlns:content="http://purl.org/rss/1.0/modules/content/">
<channel rdf:about="http://haomaru.bitacoras.com">
	<title>Diario de un loco</title>
	<link>http://haomaru.bitacoras.com</link>
	<description> Es un espacio para mí, un espacio para compartir...En este espacio estan mis ideas, pensamientos y vivencias, es como un diario, como el diario de un Loco</description>
	<dc:language>es</dc:language>	<dc:date>2007-01-04T14:38:18Z</dc:date>
	<admin:generatorAgent rdf:resource="http://www.bitacoras.com"/>
	<sy:updatePeriod>hourly</sy:updatePeriod>
	<sy:updateFrequency>1</sy:updateFrequency>
	<sy:updateBase>2000-01-01T12:00+00:00</sy:updateBase>
	<items>
		<rdf:Seq>
			<rdf:li rdf:resource="http://haomaru.bitacoras.com/archivos/2007/01/04/fe"/>
			<rdf:li rdf:resource="http://haomaru.bitacoras.com/archivos/2006/06/15/la-dama-olvidada"/>
			<rdf:li rdf:resource="http://haomaru.bitacoras.com/archivos/2006/02/14/absurda-cobardia"/>
			<rdf:li rdf:resource="http://haomaru.bitacoras.com/archivos/2006/02/08/fantasmas"/>
			<rdf:li rdf:resource="http://haomaru.bitacoras.com/archivos/2006/02/01/sin-saber-que-hacer"/>
		</rdf:Seq>
	</items>
</channel>
<item rdf:about="http://haomaru.bitacoras.com/archivos/2007/01/04/fe">
	<title>Fe...</title>
	<link>http://haomaru.bitacoras.com/archivos/2007/01/04/fe</link>
	<dc:date>2007-01-04T14:35:50Z</dc:date>
	<dc:creator>Haomaru</dc:creator>
	<dc:subject>General</dc:subject>
	<content:encoded><![CDATA[... Nadie supo que fue lo que dijo dentro de aquel lugar las únicas palabras que salían de su boca cuando fue sacado por la Guardia Suiza era “¡Tu sabes que todo esto es mentira!”<br /><br /><i>3500 pesos, vaya fue un buen día, gracias Dios. Matías tomó las monedas y las guardó en su viejo morral, cuando se levantaba vio frente a él a un joven vestido de impecable terno negro y camisa blanca Versace.<br />
<br />
-	Don Matías, me gustaría conversar con usted por favor.<br />
<br />
El anciano lo miro a los ojos durante un instante, todo su cuerpo se puso como en alerta… No, no era quien esperaba y sus cansadas facciones volvieron a relajarse. <br />
<br />
Fabián había pasado toda su juventud en una búsqueda y sabía que en ésa búsqueda se pasaría toda la vida, sin embargo, aquel anciano tenía mucho más encima de lo que aparentaba y una de ésas búsquedas era hablar con él.<br />
<br />
Matías desde muy joven sintió lo que él decía era “el llamado de Dios”, él también tenía su búsqueda, la búsqueda de Dios, una búsqueda por la Verdad.  Pertenecía a una familia tradicional y de la alta sociedad penquista, por lo tanto cuando les contó a sus padres su deseo de “Seguir a Dios”, fue motivo de gran alegría para ellos. El tiempo transcurrió rápido para él, partió a seminario, lo terminó con grandes reconocimientos, su vocación estaba íntimamente ligada al estudio, al Conocer a Dios. Su buen carácter, inteligencia ágil y su avidez por aprender y estudiar lo hizo escalar rápidamente en la jerarquía de la Iglesia, pronto sus méritos lo llevarían a su meta final, El Vaticano.<br />
<br />
Cada libro que estudiaba, cada antiguo manuscrito que leía les traía muchas repuestas, pero a la vez muchas mas preguntas, pronto éstas preguntas comenzaron a incomodar a sus superiores, las respuestas que les entregaban no eran suficiente y mas parecían intentar detener su búsqueda, pero no, no había llegado tan lejos para detenerse con un simple “Son misterios de Dios padre”.<br />
<br />
Con el tiempo las respuestas y preguntas llegaban como un torbellino a su mente, las ideas y conocimientos adquiridos durante años y largas horas de estudio poco a poco se comenzaban a entrelazar y tomar forma, como si una mano divina fuera ordenando las ideas. El tiempo se mezclaba entre oración y libros y a medida que avanzaban los días  todo comenzó a ser mucho mas claro para él. <br />
<br />
Matías estaba en su celda una tibia noche de viernes, el habitual alto de libros de su escritorio se encontraba desplazado y relegado a una esquina, en su lugar había dos manuscritos antiguos, conseguido por su viejo amigo Giorgio Abramo, quien había sido su único amigo y el único que había dado respuesta a alguna de sus miles de preguntas sin que le pidiera antes de que terminara de expresarla que se retirara de su oficina. Poco a poco el sueño comenzó a abrazar al ya anciano sacerdote.<br />
<br />
La enfermera se sobresaltó de su silla al ver el rápido despertar de Matías, éste se comenzó a vestir rápidamente contraviniendo a toda recomendación de la asustada mujer que no entendía la súbita mejoría que parecía tener su paciente. Se vistió y salió de inmediato del Hospital Bambino Gesú sin prestar atención a médicos y enfermeras sobre su débil estado de salud, sabía donde debía ir y con quien hablar, alguien le debía una explicación por todo lo que había descubierto, por aquello que le había sido “revelado”.<br />
Cruzó rápidamente la plaza de Santa Marta, su destino…El Aula Pablo VI. Cuando las puertas se cerraron tras de él, el tiempo pareció detenerse y el silencio se cerró sobre el gran salón. Pronto se escucharon las voces eran cada vez mas altas y la voz de Matías, que era siempre conciliadora y pacífica, repercutía poderosa sobre la bóveda... Nadie supo que fue lo que dijo dentro de aquel lugar las únicas palabras que salían de su boca cuando fue sacado por la Guardia Suiza era “¡Tu sabes que todo esto es mentira!”<br />
<br />
 La iglesia no está dispuesta a preguntas incisivas y herejes, la respuesta no se hizo esperar, tanto el incidente como las palabras del Padre Matías pronto fueron acalladas por la poderosa maquinaria eclesiástica, la excomunión llegó mas rápido de lo normal, al poco tiempo fue devuelto a su ciudad natal, sin dinero, sin títulos y sin nada mas que su conocimiento. Matías no cabía en sí y no importó cuanto pudo decir o comprobar, eso era herejía para la iglesia, él sería erradicado.<br />
<br />
Lo suyo fue un autoexilio, las palabras de los cardenales fueron precisas antes de que lo enviaran de vuelta a su país. Nunca volvió a su familia, ni a su casa ni a sus amigos, vagó de una ciudad en otra durmiendo donde la noche lo encontrara, viviendo de lo que podía pedir en la plaza de cada ciudad y conversando con quien lo quisiera escuchar. Nunca recibió ayuda alguna...Ya estaba viejo, cansado y pobre cuando volvió a su Concepción y a su vieja casa, abandonada y vacía.<br />
<br />
Fabián entró a la sala principal de la sala escoltado por su particular anfitrión, la conversación se extendió por largas horas los cigarrillos y el buen vino acompañó la larga conversación. Las primeras luces del día se asomaron por el largo ventanal traspasando las pesadas cortinas raídas por el tiempo, Fabián se levantó satisfecho después de la charla. – Gracias Don Matías, ahora entiendo… tome esto, no como un regalo sino como una compensación. Se estrecharon las manos y nuevamente la mirada fija entre ambos, como si ésos grandes ojos café, cansados por el tiempo, pero con un nuevo brillo, como si ésa conversación lo hubiese revivido al menos por ésa noche, terminase de transmitir todo cuanto sabía. Matías dejó un documento sobre la mesa y se retiró del lugar.<br />
<br />
-	¿Desea leer el diario señor?, dijo la azafata sonriendo, Fabián tomó uno del pequeño carrito.<br />
<br />
Sus ojos se entristecieron al leer el titular: “Conocido Anciano Indigente es encontrado muerto”. Miró por la ventanilla del avión y luego miró nuevamente el diario. – Gracias por todo Don Matías, Dios te Guarde.</i><br />
A lo largo de la historia muchos se alzan diciendo “nosotros tenemos la verdad”, “nosotros somos la iglesia verdadera”, Católicos, evangélicos, islámicos, protestantes... Todos se adjudican ser conocedores de la verdad, ser los revelados de Dios y en nombre de Dios han liberado guerras, se han enriquecidos y declarado “guerras santas” todo en nombre de Dios. No me impresiona que muchas personas se declaren ateas, agnósticas o de frentón anti cristianas por todas éstas cosas, ¿Pero es Dios quien tiene la culpa?, ¿es realmente Dios quien inculca en los hombres la ambición que los hace enriquecerse a costa de la Fe?, ¿O son los hombres los que cobardemente disfrazan su ambición en nombre de Dios?. Es bueno de repente preguntarse y tratar de buscar la verdad, no tu verdad o mi verdad o la verdad de una religión, sino que La Verdad. Es ésta la clave. <br />
]]></content:encoded>
</item>
<item rdf:about="http://haomaru.bitacoras.com/archivos/2006/06/15/la-dama-olvidada">
	<title>La dama Olvidada</title>
	<link>http://haomaru.bitacoras.com/archivos/2006/06/15/la-dama-olvidada</link>
	<dc:date>2006-06-15T01:52:36Z</dc:date>
	<dc:creator>Haomaru</dc:creator>
	<dc:subject>General</dc:subject>
	<content:encoded><![CDATA[Camina princesa sobre los pastos del frio páramo<br />
Baila pequeña en los grandes salones de una mansión olvidada<br />
Construye palacios de nubes y sueños a la orilla del mar<br />
Dime pequeña ¿quién te hizo encerrarte en tus sueños?<br />
Dime princesa ¿quién te ha hecho tal daño?<br />
que has olvidado disfrutar de un simple abrazo <br />
tierno y cálido<br />
Dime Dama olvidada, ¿Quién robó la vida de tu corazón? <br />
<br />
Te veo mi princesa<br />
con tus rubios cabellos desgreñados<br />
tu pálida cara opacada por la tristeza<br />
viviendo una vida irreal<br />
caminando como un fantasma<br />
en las frias calles de la gran ciudad<br />
Viviendo del olvido<br />
Viviendo de los sueños<br />
<br />
No sabes como me gustaría borrar la tristeza de tu rostro<br />
Daría mi vida por encontrar la manera<br />
de devolverte la felicidad<br />
por hacer brillar de nuevo tus bellos ojos<br />
no sabes cuanto daría por levantarte, para nunca mas dejarte caer<br />
No sabes cuanto daría por que vuelvas nuevamente a creer<br />
No sabes cuanto daría por tí.<br />
<br />
Mientras tanto<br />
Yo aún sigo esperando<br />
esperando entrar en tus sueños de dioses y princesas<br />
y traerte de vuelta conmigo<br />
de vuelta a la vida<br />
a una vida sin castillos ni grandes prados<br />
sin grandes salones <br />
pero una vida juntos<br />
una vida donde nunca mas estes sola<br />
una vida donde podamos estar finalmente juntos<br />
donde seamos dioses tu y yo<br />
en nuestro nuevo sueño <br />
hecho sólo para nosotros dos]]></content:encoded>
</item>
<item rdf:about="http://haomaru.bitacoras.com/archivos/2006/02/14/absurda-cobardia">
	<title>Absurda cobardía</title>
	<link>http://haomaru.bitacoras.com/archivos/2006/02/14/absurda-cobardia</link>
	<dc:date>2006-02-14T20:38:37Z</dc:date>
	<dc:creator>Haomaru</dc:creator>
	<dc:subject>General</dc:subject>
	<content:encoded><![CDATA[“Entonces la puerta se cerró de golpe y  el silencio cubrió por fin la habitación, desolada y aún tiritando se derrumbo sobre sus rodillas cayendo en el frío suelo y sólo entonces pudo llorar. No supo cuanto tiempo pasó, sólo sabía que su llanto no tenía consuelo y el dolor no acababa, un dolor que no era sólo en su corazón, sino que también lo sentía en su cuerpo, palpitante, ardiendo. Aún recordaba cuando fue la primera vez que lo hizo hacía sólo algunos meses atrás y recordaba también las promesas de “nunca mas”, promesas que se iban repitiendo cada vez, en cada golpe, cada ocasión, cada golpe no sólo dañaba su carne, sino también su integridad, su persona y en definitiva su amor, amor que poco a poco se iba convirtiendo en miedo, en un miedo terrible, un trago amargo, un trago que se mezclaba con el odio y la vergüenza, un trago demasiado amargo para ella.<br />
<br />
Cuando por fin se levantó se dio cuenta que todo estaba oscuro, no supo cuanto tiempo pasó, sólo sabía que ya el sol no estaba y eso significaba que pronto estaría de vuelta y el miedo volvió a cubrir su mente una vez más, como cada noche, como cada día en esos 5 meses de noviazgo, pero no podría soportar más, lo sabía, no soportaría un golpe mas. Se dirigió al baño aún temblando, con dificultad encendió la luz y se apoyó en el lavamanos, abrió la llave y vio fluir cristalina el agua, sobre el lavabo había un enorme espejo en el cual sólo veía una sombra de lo que era ella, su largo cabello rubio desgreñado y sus ojos oscurecidos por los golpes contrastaban con su pálida piel como tratando malamente de opacar su belleza natural. Sin embargo, todo en ella era una sombra, sólo un esbozo de tiempos mejores, de tiempos en que su llanto era sólo de alegría y la sonrisa se marcaba en su rostro en cada momento sutil,  en cada vivencia cotidiana. El teléfono sonó rompiendo su pensamiento, no contestó, simplemente no quería saber de nadie, no era nadie, él lo había dicho tantas veces que se había grabado en su mente y lo peor, se había grabado también en su corazón. El teléfono volvió a sonar nuevamente quebrando el silencio de la sala y otra vez  no hubo respuesta a su incansable llamado, sólo el sonido de la puerta al cerrarse. <br />
<br />
Su silueta se deslizaba etérea por la ciudad, parecía que nadie notaba su presencia y su cuerpo se fundía en el interminable río de gente de la calle Anibal Pinto. Caminó sin rumbo por largas horas, sin saber a donde ir, lo único que sabía era que no volvería a su casa, eso era definitivo. Los recuerdos se arremolinaban en su mente una vez mas, no se detenían, aún recordaba aquella primera vez junto a él, aquel primer beso tibio y tierno, aún recordaba la primera noche que pasaron juntos, donde sólo durmieron, uno al lado del otro, fundidos en un abrazo eterno, aún recordaba esa primera mañana juntos donde su pelo enredado y sus ojeras evidentes lo hacían ver hermoso ante sus ojos. Nunca supo que lo había cambiado así, de seguro ella era la culpable de su actuar, era evidente que ella tenia la culpa de haberlo cambiado, no podía ser de otra forma, su amargura creció aún mas y se nublaron sus ojos por las lágrimas, ya sabía a donde iría, ya sabía como terminaría.<br />
<br />
Caminó nuevamente, pero esta vez sabía donde iría. En todo el trayecto su caminar fue lento, casi fúnebre, el ruido de los autos y las bocinas de las micros le llegaban lejanas a pesar de pasar sólo a metros de ella, pronto todo acabaría de una vez. Se detuvo en medio del puente Llacolén, bajo ella pudo ver el oscuro color del río Bío-Bío corriendo soberbio en su incanzable camino al mar, le pareció hermoso, sin duda tal como lo llamaban los mapuches, era el padre de todos los ríos, ella merecía algo así. Cuando puso su pié sobre la primera barra entonces la angustia asedió su corazón, no quería hacerlo, pero no había otra salida, sólo la muerte lo separaría de él en forma definitiva, por último, su corta agonía sería mucho mas rápida y menos dolorosa que sus golpes. Vió pasar sus 21 años sobre sus ojos, recordó todos sus planes junto a él, los proyectos que había construido tallando sueños y vió también como se destruían con cada golpe, con cada palabra hiriente, escuchó la voz de su madre cantándole como en sus noches de niña, escucho la voz de su padre que ya no estaba, llamándola “mi princesita”, y escucho la voz de él degradante e hiriente. No supo como, pero su cuerpo ya estaba al otro lado, el viento peinaba su rostro y su pelo aún desgreñado, saltar, muerte, alivio…Una mano firme la tomó de su brazo, inmediatamente su cuerpo tembló de terror, su rostro se giró rápidamente y cubrió con su mano libre la cara para protegerse del golpe que de seguro vendría, nunca llegó…Alzó su rostro aún tiritando y vio la mirada triste y preocupada de Matías su amigo, rápidamente la alzó y la puso del otro lado de la baranda que la separaba de la muerte, entonces se derrumbó sobre su pecho y lloró, no sabía si era alegría o tristeza, sólo sabía que  por primera vez en 5 meses se sentía protegida, Matías la abrazó fuerte y su corazón se conmovió al ver a su amiga. – ¿Qué estas haciendo pequeñita? No llores mas mi niña, estoy aquí contigo, yo te voy a cuidar. Lo miró a los ojos y por primera vez en mucho tiempo sintió honestidad en las palabras de un hombre, por primera vez en mucho tiempo pudo sentir paz.”           <br />
<br />
Ojalà que esto fuera sólo un cuento, ojalá que estas historias sólo estuvieran en la ficción de alguna trágica novela o de algún furtivo cuento de Blog, lamentablemente no lo es.  Golpear una mujer, debe ser el acto mas cobarde que puede cometer un hombre en su vida y es aún mas duro el golpe, cuando viene de quien se ama. No hay cabida a la violencia cuando hay amor, es impensable que yo pueda causar daño a quien amo, es inadmisible. En el mundo muchas mujeres son agredidas por sus parejas, esposos o novios rompiendo el amor, rompiendo la integridad, destruyendo la personalidad de quien se supone se ama. No son sólo los golpes que atacan el cuerpo, es también cada palabra hiriente, cada palabra de desprecio de quien esperas que sólo salgan palabras de amor y apoyo, debe ser duro. El daño es latente y permanente, rompe confianzas, rompe la carne y destruyen también, lo que es quizás lo mas hermoso en una mujer, su alma.]]></content:encoded>
</item>
<item rdf:about="http://haomaru.bitacoras.com/archivos/2006/02/08/fantasmas">
	<title>Fantasmas</title>
	<link>http://haomaru.bitacoras.com/archivos/2006/02/08/fantasmas</link>
	<dc:date>2006-02-08T11:15:07Z</dc:date>
	<dc:creator>Haomaru</dc:creator>
	<dc:subject>General</dc:subject>
	<content:encoded><![CDATA[“Golpeó una vez mas el suelo como exigiendo, como exigiendo nuevamente una respuesta, un maldito porque que no llegaba, y quizás…Nunca llegaría. Alzó su rostro al cielo gris, desafiante, como si pudiera retar al mismo Dios, pero el cielo estaba cubierto por las nubes, lo sabía por el frío que sentía, lo sabía por la suave lluvia que mojaba su cara y que se confundía con las lágrimas que bajaban por sus mejillas. El olor húmedo de la tierra llegaba limpio a sus sentidos, tal cual como le llegaba el suave olor de él al despertar en las mañanas, siempre al lado de ella, siempre abrazado a ella, pero ése olor ya no estaba mas y lo sabía, su olor ya no estaría con ella cada mañana, ya no lo sentiría mas junto a ella mezclado con el sudor de su cuerpo en cada noche de amor interminable, su olor nunca podría traspasar la tierra, aunque fuera sólo una vez mas. Entonces el dolor la abrazó nuevamente por su espalda, ése dolor y ésa desolación que desde que él muriera se había convertido en su nuevo compañero, en su nuevo esposo, sabía que estaría ahí siempre, hasta que la muerte los separe, así es la vida, irónica, porque el dolor es el único que sólo te abandona hasta que tu muerte los separa. Aún recordaba esa mañana tibia de Diciembre, había despertado con su cabeza apoyada en su pecho como muchas otras mañanas, con una sonrisa tierna y con la misma mirada que la llenaba de paz cada vez que comenzaba un nuevo día. –¿Sabes amor? Nunca podría dejarte, ¿lo sabes cierto?- Ella asintió. –Cuando nos casamos prometí amarte hasta que la muerte nos separe, hoy quiero hacerte una nueva promesa, Andrea, voy a amarte aún cuando la muerte me lleve, aún estando en el cielo y desde ahí te cuidaré siempre, cada noche, cada mañana, aún cuando ya mi cuerpo no esté mas, estaré aquí contigo, en cada despertar, cuidando tus sueños, en cada paso que des, yo nunca te dejaré, yo nunca te olvidaré. Ése recuerdo llegaba cada vez que iba a visitarlo, confiaba en él, confiaba en su promesa, ¡pero era tan difícil!, simplemente no estaba, lo sabía y ése sentimiento la abordaba en cada noche, en cada fría mañana, en cada paso que daba.. –¡Donde mierda estás cuando te necesito, prometiste estar siempre conmigo y me siento sola!...No sabes cuanto te necesito aquí conmigo amor.- su pálido rostro tocó el húmedo suelo una vez mas, como tratando de sentir la tibieza de su rostro, sólo una vez más, pero no había mas que tierra. Algunas veces creía sentirlo con ella, cada vez que el dolor la cubría y cuando ya veía que no había salida, entonces una extraña paz la llenaba, una vaga esperanza de volver a estar juntos, de que Joaquín cumplía su promesa y estaba ahí, y sólo por algunos pequeños eternos segundos podía sentirse en paz, sin embargo, no bastaba, era sólo sus recuerdos y nada más, ella necesitaba algo más que sólo sus recuerdos, lo necesitaba a él.<br />
<br />
Alzó sus ojos al cielo nuevamente, ya sin lágrimas, ya sin lluvia, ya sin altivez, como comprendiendo nuevamente, como tratando de creer en su promesa, de creer que quizás sí estaba con él y que algún día podrían por fin estar juntos de nuevo como antes, quizás había comprendido finalmente o simplemente estaba rendida a la idea de aquella esperanza efímera. Entonces depositó el ramo de rosas rojas sobre su placa, tal como lo había hecho cada día, tal como lo había hecho cada 21 de marzo, tal como lo venía haciendo hace ya 5 años. Se levantó del suelo y caminó a su auto, el mismo Ford Taurus 95’ en el cual él le había declarado su amor por primera vez y se marchó… Entonces, una suave brisa de otoño recorrió el lugar y una pequeña gota cayó al suelo del cementerio ya desierto, una gota que no era de lluvia sino de una lágrima, una lágrima de un llanto amargo, por que él estaba ahí y no podía consolarla como había jurado.”<br />
<br />
<br />
<br />
<br />
Alguien dijo una vez,  “la muerte siempre nos sonríe, a nosotros sólo nos falta devolverle la sonrisa”. Es quizás la única certeza que tenemos, no sabemos que rumbo tendrá nuestras vidas y que buenas nuevas traerá el día siguiente, la única cosa que sabemos es que moriremos algún día. <br />
<br />
Pero la muerte es engañosamente seductora, algunos la desean y otros la rehuyen, más de alguno dirá estar preparado para morir, sin embargo, nunca lo estamos, pero siempre sabemos de ella. Porque la muerte es tan definitiva para quien ama de verdad, que no hay palabras de consuelo que curen el dolor de la partida de quien ya no estará nunca mas contigo, porque siempre faltó tiempo para decirle tantas cosas que nunca dijo, por miedo, por inseguridad o quizás por simple omisión, omisión que ahora te cobra la palabra y te tortura cada día, ahora que ya no hay mas remedio.<br />
<br />
Es por esto que nunca hay que dejar de hacer las cosas que te dice el corazón, las cosas que tu mente y tu alma te dictan ejecutar, nunca dejar de luchar por esa persona que realmente amas, por esa caricia a tu madre, por ese beso que nunca te atreviste a dar, por esa batalla que nunca te atreviste a hacer, porque cuando la muerte llega, ya es demasiado tarde para ti.  <br />
]]></content:encoded>
</item>
<item rdf:about="http://haomaru.bitacoras.com/archivos/2006/02/01/sin-saber-que-hacer">
	<title>Sin saber que hacer</title>
	<link>http://haomaru.bitacoras.com/archivos/2006/02/01/sin-saber-que-hacer</link>
	<dc:date>2006-02-01T23:15:52Z</dc:date>
	<dc:creator>Haomaru</dc:creator>
	<dc:subject>General</dc:subject>
	<content:encoded><![CDATA[“Estaba frente a mí, con su sonrisa alegre y jovial, una noche mas, una oportunidad mas para hablarle, para intentar acercarme a ella de alguna forma, de alguna manera…Las minutos pasaban y no sabia como acercarme, como hacerle saber que quería estar mas tiempo con ella, ser un poco mas que el tipo del grupo, estar mas cerca, que sepa que puede contar conmigo siempre, ser su amigo…ser su amigo ¿y a quien quiero engañar?, ser su amigo no basta, lo sé, lo siento así y no puedo hacer nada, siento que pasan los días, termina el verano y todo se me escapa de las manos, lo peor de todo, es que no sé como evitar que el agua se me escurra de los dedos”<br />
<br />
“No hay peor batalla que la que no se libra” dice un antiguo dicho en mi país, pero muchas veces es tan difícil, ni siquiera veo una señal que me aliente a seguir, y es que he llegado a pensar que estoy viendo un oasis donde sólo hay desierto y eso es lo peor…por que puedo terminar tragando solamente arena y no quiero que me pase eso, no de nuevo.<br />
<br />
Es difícil saber como terminará todo esto, aún más difícil si saldrá algo bueno, lo único que sé es que no quiero perder sin siquiera haberlo intentado.<br />
<br />
]]></content:encoded>
</item>
</rdf:RDF>
